Susana Chavez Castillo-I remember you


 

Susana Chávez Castillo (November 5, 1974 – c. January 6, 2011) was a Mexican poet and human rights activist who was born and lived most of her life in her hometown of Ciudad Juárez.[1]

She is credited with authorship of the phrase “Not one more”, which was used by the civil rights organizations and their supporters struggling to clarify the plight of women in Juárez and to end a wave of killings aimed specifically at women since 1993. found murdered and mutilated in the “Colonia Cuauhtémoc” section of the city of Juárez where she was born and lived most of her life. Positive identification of the remains took place on January 11 of that year. She was 36 years old.

(Read and pass on. Honored woman who stood tall for the women in need.)

 

OUR BLOOD

Blood of my own,
blood of sunrise,
blood of a broken moon,
blood of silence,
of dead rock,
of a woman in bed
jumping into nothingness,
Open to the madness.
Blood clear and definite,
fertile seed,
Blood the unbelievable journey,
Blood as its own liberation,
Blood, river of my songs,
Sea of my abyss.
Blood, painful moment of my birth,
Nourished by my last appearance.

SANGRE NUESTRA

Sangre mía,
de alba,
de luna partida,
del silencio.
de roca muerta,
de mujer en cama,
saltando al vacío,
Abierta a la locura.
Sangre clara y definida,
fértil y semilla,
Sangre incomprensible gira,
Sangre liberación de sí misma,
Sangre río de mis cantos,
Mar de mis abismos.
Sangre instante donde nazco adolorida,
Nutrida de mi última presencia.

—–

Para Linda Escobedo

He perdido la cuenta de tus huesos

introduciendo mi palabra al tiempo

entonces me fui a alguna parte

con el apetito dormido.

Fuiste tú el sitio del crimen,

quién me volvió clandestina melodía,

a quien contemplo mezclada de imágenes

sentada en una butaca del cine

para ver mí sombra.

Nos enredamos en el vacío

y de la nada surge tu boca

a desprenderme a Dios del aliento

en un espejismo que me brota

por un rumor indefinido.

Surges despuntando tu lengua

liberando a Sofía de tu interior.

Aquí estás, embalsamada,

casi real entre los árboles.

Pareces un chacal,

un alebríje que me conquista

más allá de lo intocable.

Te veo desatada en una ventana

alrededor de mi otra parte

dándole a mis ojos el cierre final.

A veces, también te veo

atrapada en un secreto

que duele entre mi carne.

Así voy avanzando paso a paso

tomando de una mano tu ruptura

y acariciando con la otra

los cabellos de alguien

por quien toco la magnánima vehemencia.

Así voy en mi misma

perdiendo la cuenta de tus huesos.

EN EL ÁRBOL DE LA VOZ.

A ciegas la luz  vela

y unos ojos se abren para siempre.

Hablo del corazón frente a la muerte,

en el árbol de la voz, con un labio de tierra y otro

de noche,

con un corazón de polvo y otro de viento.

Hablo de este amor,

esta navegación entre la bruma,

este amor, este amor.

Cada silencio nos llevara a la palabra que nos

refleja,

y en mí toma cuerpo tu soledad,

en tu mirada ausente se deshacen los astros.

A veces te descubro en el rostro que no tuviste,

en la aparición que no merecías.

Y el silencio levanta la cabeza y me mira.

Esta vez volvemos de noche,

los árboles han guardado sus pájaros,

el cansancio estira su lengua para cantarnos al oído.

La noche llego en tu corazón,

tus ojos se cerraron en la llegada del mundo.

Y sin embargo, de alguna manera, todos lo sabíamos,

y algo parte en dos la memoria,

algo parte en dos a la mujer que peina su alma antes

de entrar al lecho solitario,

y parte también el tiempo de la noche,

como el vaso que cae de la mano de algún niño

asustado,

algo parte en dos lo que estaba partido.

Susana Chavez

 

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